La bajera

La agencia de trasportes donde mi madre trabajó durante toda su vida estaba lleno de polvo, basura y aceite. Sus olores, la humedad que vivía entre las sombras, el frío que caminaba por tu piel al andar por el muelle donde en miles de ocasiones mi madre ordenaba, apilaba, cargaba y descargaba las cajas de cartón. todas esas sensaciones permanecen vivas todavía en mi memoria. El espacio fue, un lugar oscuro, cargado de objetos que casi había olvidado. Al mirar las fotografías, vuelvo a visitarlo: regreso a principios de diciembre de 1999, cuando comencé este proyecto.

En aquel momento sentí la posibilidad de estar en dos tiempos a la vez: por un lado, el presente la realidad tangible que pisaba al caminar y por otro lado, las imágenes evocadas del pasado. ¿Cómo podía percibir la coexistencia de estos dos tiempos y reflejarla en imágenes? ¿Cómo podía ese espacio recuperar recuerdos y contar historias de mi vida y de mi familia?

A través de este proyecto examiné cómo la ilusión de mi propia memoria aparece en el espacio, donde emerge el recuerdo del negocio familiar que funcionó durante más de cincuenta años. Me interesa observar, dentro de la imagen, dónde y cómo coexiste el tiempo. Donde y como el presente deja aflorar el pasado. ¿Dónde se sitúan los límites del pasado? ¿De qué manera esos recuerdos viven, comparten y transforman el espacio real dentro del marco de la imagen?

Este trabajo propone un estudio interactivo de la memoria: de los recuerdos y de los sueños del pasado, de aquel presente que hoy para mí se vuelve pasado fotográfico.
Es interesante como sin quererlo recuerdo a “Cámara Lucida de Roland Barthes, al escribir sobre un proyecto que realice hace 30 años.

“Cámara Lucida de Roland Barthes, Punctum en la intensidad del tiempo
Barthes encuentra una relación entre la imagen y el pasado o la muerte: el sujeto fotografiado va a morir, en la fotografía puede intuirse entonces la muerte futura

Mar Mateo Sainz